Muchas personas que hacen dieta no cumplen con sus planes de alimentación y buscan inevitablemente a un culpable: la fuerza de voluntad. Algunos argumentarán que no existe tal cosa: usted elige y se apega a su dieta, o no lo hace. 

No hay falta de fuerza de voluntad

Otros sienten que la fuerza de voluntad es un componente místico de nosotros mismos que nos guía en las elecciones que hacemos. Es posible que no tenga una opinión sobre la fuerza de voluntad, pero se siente cómodo al usarla como excusa cada vez que tome una decisión incorrecta sobre lo que debe comer.

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Cuando estás buscando en el refrigerador a las 2 en punto de la mañana y terminas devorando un pastel de chocolate entero, no es culpa de la fuerza de voluntad: es una decisión que tomaste y de la que debes ser responsable.

Tampoco debe atribuir ninguna culpa a esa decisión. Solo porque se responsabiliza por un contratiempo en su dieta, no hay ninguna razón para golpearse y etiquetarse como un fracaso.

De ahora en adelante, cuando estés lidiando con una batalla interna entre fumar y dejar de fumar y mantenerte en el camino perfecto hacia el éxito, detente y date cuenta de que hay un punto medio sólido al que puedes adherirte.

Quieres esa tarta de chocolate, pero la dieta dice que no debes comer dulces. En lugar de usar la excusa de que la persona que hace dieta no tiene fuerza de voluntad y comerte todo el pastel en menos de dos minutos, dése permiso para disfrutar un poco. 

Tome medidas preventivas dándose permiso para aprender y cometer errores y recuperarse. Hacer dieta y aprender a comer sano lleva tiempo: no es una habilidad que dominarás de la noche a la mañana.

Asegúrete de que antes de tomar cualquier decisión (incluso aquellas que significan que se apartará temporalmente del camino de la dieta), tome suficiente tiempo para considerar las consecuencias. No te apresures a nada.

Incluso hacer una pausa en tus buenos hábitos alimenticios solo ayudará a inculcarlos en tu rutina diaria. No estamos programados para pensar antes de comer en el mundo de hoy. Por lo general, estamos en movimiento, tenemos prisa o hacemos otras actividades sin pensar mientras tomamos decisiones alimenticias. 

No dejes que la fuerza de voluntad (o la falta de ella) te venza. No hay razón para temer al fracaso si está dispuesto a asumir la responsabilidad y aprender de tus errores tanto como al celebrar tus éxitos.

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