Las VITAMINAS

Las vitaminas son sustancias orgánicas consideradas como nutrientes porque el organismo las necesita para poder aprovechar otros nutrientes, participando en los procesos metabólicos del organismo, todas tiene un papel metabólico específico. Las vitaminas se obtienen de los alimentos y algunas pueden formarse por la flora intestinal, o sintetizarse en el hígado a través de sus precursores (p.e. los carotenas, y la vitamina A). Una vez ingerida con el alimento es absorbida al intestino, transportada a’ una célula y asimilada en su interior. Hay vitaminas que se transforman en coenzimas, como la vitamina B y la mayoría de las hidrosolubles, a excepción de la C. Otras vitaminas tienen otros modos de actuación. Son responsables de importantes procesos biolóqícos, producción del pigmento visual, necesarias para la producción de protrombina, osificación o funcionan como antioxidantes.

La principal fuente de vitaminas son los vegetales crudos, por ello la recomendación general. Consumir en sus raciones de alimento diario, las verduras, hortalizas y frutas frescas.Todo sobre Las Vitaminas

Las vitaminas y su acción en nuestro organismo más importantes son:

Los Folatos:
El ácido fólico es una vitamina imprescindible en los procesos de división y multiplicación celular que tienen lugar en los primeros meses de gestación Intervienen en la
producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico
Ésta es una vitamina importante para asegurar el correcto desarrollo del tubo neural del feto, sobre todo en las primeras semans de gestación. Su deficinecia puede provocar en el futuro bebé enfermedades como la espina bífida o la anencefalia .

Los requerimientos de folatos son Superiores también en los niños. Por esta causa, incluir los vegetales, fuente de esta vitamina, en su dieta habitual, es una forma de prevenir deficiencias Hay que tener en cuenta que los folatos son sensibles al calor,  por lo que su Cocción conviene hacerla con poca agua y en la olla rápida con el fin de minimizar las pérdidas de este nutriente.

Vitamina A:
Es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
El mecanismo que explica la relación de la vitamina A con la vista se relaciona con una forma activa de dicha vitamina, el 11-cis-retinal. Ésta combina con una sustancia orgánica (opsina) Con la que forma un compuesto activo l/amado rodopsina que se encuentra en la retina del ojo humano. Los rayos de luz de baja intensidad descomponen la rodopsina de los bastoncillos (receptores sensibles a luz que hay en la retina) y por medio de una serie de reacciones qUímicas se produce la excitación del nervio óptico y origina en el cerebro estímulos visuales. Cuando no hay suficiente cantidad de vitamina A, se produce ceguera nocturna porque los bastoncillos Son sensibles a la luz de baja intensidad. Así, el consumo acelga resulta útil para quienes padecen problemas oculares, como fotofobia, sequedad ocular o ceguera nocturna.

El beta-caroteno:
Es un pigmento natural que confiere el color amarillo-anaranjada-rOjizo a los vegetales y que el organismo transforma en vitamina A en función de sus necesidades.
En el caso de las verduras, el betacaroteno está enmascarado por la clorofila, pigmento más abundante. Además de tener propiedades antioxidantes. También partiCipa en la elaboración de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales.

La vitamina B1:
Actúa en el metabolismo de los hidratos de carbono. Por ello, los requerimientos de esta vitamina dependen, en parte, del contenido en hidratos de carbono.

La vitamina B2 o riboflavina:
Se relaciona con la producción de anticuerpos y de glóbulos rojos y colabora en la producción de energía y en el mantenimiento del tejido epitelial de las mucosas.

La vitamina B3 o niacína:
Colabora en el funcionamiento de los sistemas digestivo y nervioso, el buen estado de la piel y en la conversión de los alimentos en energía. La vitamina 86 partiCipa en el metabolismo celular y en el funcionamiento del sistema inmunológico.

La vitamina E, al igual que la C:
Tiene acción antioxidante, pero ésta última además interviene en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de favorecer la absorción de ciertos nutrientes de los alimentos (hierro, ácido fólico y ciertos aminoácidos) y mejorar la resistencia frente a las infecciones.

En relación con los minerales.
El potasio: Es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Además, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El magnesio:
Juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. Además, mejora la inmunidad
y posee un suave efecto laxante.

El fósforo:
Juega un papel importante en la formación de huesos y dientes y participa en los procesos de obtención de energía.

El yodo:
Interviene en los procesos de crecimiento, además de ser un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, que regula el metabolismo.

El calcio vegetal:
Se asimila minimamente en relación con el de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de este mineral. Algo similar ocurre con el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de origen animal, participantes en numerosas funciones metabólicas, como el mantenimiento de la temperatura y del metabolismo corporal.

Los antioxidantes:
Bloquean el efecto dañino de los radicales libres. La respiración en presencia de oxígeno es esencial en la vida celular de nuestro organismo, pero también produce unas moléculas, los radicales libres, que ocasionan efectos negativos para la salud a través de su capacidad de alterar el ADN (los genes), las proteinas y los lípidos o grasas. Existen situaciones que aumentan la producción de radicales libres, entre ellas el ejercicio físico intenso, la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, el estrés, dietas ricas en grasas y la sobre exposición al sol. La acción de los antioxidantes en la prevención de enfermedades cardiovasculares es hoy una afirmación bien sustentada. Se sabe que es la modificación del llamado “mal colesterol” (LDL-c) la que desempeña un papel fundamental en el inicio y desarrollo de la aterosclerosis. Los antioxidantes bloquean los radicales libres que modifican el llamado mal colesterol. Contribuyen así a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular.
Por otro lado, unos bajos niveles de antioxidantes constituyen un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer y de enfermedades degenerativas.

Efecto colagogo:
Esto significa que facilita el vaciamiento de la vesícula biliar y estimula el buen funcionamiento del hígado, de manera que favorece la digestión de las grasas. La vesícula biliar es un reservaría donde queda almacenada la bilis y su contenido se vierte al intestino tras el consumo de grasas.
La intibina, sustancia responsable de su particular sabor amargo, es reconocida por su efecto colagogo. La inulina, un hidrato de carbono, estimula el apetito y favorece la digestión.

La fibra:
Previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia (niveles de azúcar en sangre) en las personas que tienen diabetes. Produce una sensación de saciedad, lo que beneficia a las personas que llevan a cabo una dieta para perder peso.

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